Finanzas solidarias sin intermediarios

¿Un juego para financiarse? ¿Estás hablando de la timba? ¡No! Existe un juego en la tradición andina que permite a sus integrantes financiarse sin recurrir a instituciones formales. 

Podemos resumirlo como un juego financiero donde un grupo de personas que se conocen previamente se comprometen a realizar aportes mensuales de dinero a un pozo común. Cada mes el pozo se asigna a uno de los integrantes del grupo por sorteo. Aportaran tantas veces durante el año como cantidad de miembros tenga el grupo (12 integrantes, 12 meses), hasta que todos se llevan su correspondiente pozo.

Casi como “El Estanciero” o “Monopoly” de la vida real este juego es conocido con diversos nombres a lo largo de américa latina, “pasanaku” en Bolivia, “junta” en Perú, “rueda”  en Paraguay y “vaquita” en Argentina. Nada que ver con los telares o mandalas que denuncié acá.

Desde ámbitos académicos puede pensarse esta tradición como una “banca de relacionamiento” donde los riesgos crediticios están mitigados por los vínculos sociales de confianza y respeto que unen a los participantes del juego. Autoexigencias muy rigurosas donde rara vez algún participantes no cumple con sus compromisos.

Para familias que tienen muchas necesidades insatisfechas lograr pequeños ahorros es una victoria que los llena de orgullo. Participar de este juego además les da reputación social de buenos pagadores. Esa reputación le va a ser útil para obtener fiado en el corralón donde compraran los materiales para ampliar su casa que es el principal motivo de ahorro en sectores populares e inmigrantes. ¿Alguna ves participaste de una “vaquita”? Así se la conoce en algunos barrios de mi ciudad…

 

 

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